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Cómo hacer jabón casero con aceite usado

30, octubre | Actividades | Sin comentarios
Jabón casero con aceite reciclado

El modelo de trabajo que seguimos en el establecimiento rural de la Finca San Agustín destaca por el respeto al medio ambiente en su concepción, su ejecución y en su gestión, respaldado por criterios bioclimáticos y ecológicos. Todo ello queda abalado por el premio que recibió hace poco la Finca al Turismo Sostenible por parte de la Agència Valenciana de Turisme.

Y es que, uno de los principales objetivos que tenemos día a día es predicar con el ejemplo de nuestra filosofía de gestión con nuestra rutina ecológica, parte de la cual explicamos en post anteriores. En esta ocasión, queremos enseñaros una sencilla práctica que os ayudará a reciclar y reutilizar mejor, y además a preparar un producto natural: el jabón casero.

Como sabemos, la cocina es probablemente uno de los lugares donde más residuos se generan, y además hay que estar pendiente del consumo de los electrodomésticos y del agua y de la buena conservación de los alimentos. Como sabemos, las rutinas eco dependen de una multitud de factores. Pero, ¿qué hay del aceite? Un residuo que a veces puede ser engorroso y que no sabemos cómo aprovechar o reciclar. Nosotros solemos medir el consumo de aceite, especialmente en las frituras. Pero además, de los residuos del aceite usado hacemos jabón.

Y es que nuestra máxima es seguir la famosa “ley de las tres erres”: reducir, reutilizar y reciclar. Reducir la cantidad de materias primas, alimentos y envases que se adquieren, reutilizar al máximo los artículos de consumo y, por último, reciclar aquellos desechos que ya sean imposibles de reutilizar.

Así pues, hacer jabón casero es el mejor método para reutilizar el aceite usado y aprovecharlo como producto natural, una práctica tradicional que se ha ido perdiendo pero que se hacía en muchos hogares hace pocas décadas, probablemente también por parte de nuestras abuelas.

El proceso para hacer jabón se basa en la reacción química que se genera al mezclar una grasa con un álcalis, llamada saponificación. Por supuesto, hay que tomar unas cuantas precauciones, como tener cubiertos los brazos con guantes y una mascarilla para los gases tóxicos que se generen de la mezcla. La habitación donde se haga, además, debe estar ventilada.

En primer lugar, nos hacen falta unos tres litros de aceite usado y colado. Otros tres de agua, y 500 gramos de sosa cáustica. El recipiente para hacer la preparación puede ser de acero inoxidable, plástico, madera o vidrio, nunca de aluminio. Y no olvides remover con un instrumento largo, para que sea más difícil que la mezcla toque la piel, ya que, recordamos, la sosa cáustica es corrosiva.

Primero, vertemos el agua en el recipiente para hacer la mezcla y añadimos la sosa cáustica. La temperatura subirá al mezclar, pero la dejamos enfriar. Luego se añade el aceite y se mezcla en la misma dirección todo el rato hasta que la mezcla se haga parecida a la crema. El tiempo que tarde dependerá de la temperatura de ambiente. Cuando se alcance esa textura, hay que poner la mezcla en moldes, normalmente de plástico de con poco fondo, aunque dependerá del resultado que queramos obtener. Es necesario dejarlo durante 48 horas en el molde. Pasado ese tiempo, desmoldar y cortar el jabón. Sin embargo, el jabón casero aún tiene que reposar otra semana para poder ser usado.

Utilizar otros aceites para darle olor o aloe vera en la mezcla es otra opción para añadir a la base de la receta. Por último, si queremos personalizar el jabón, podemos añadirle colorantes naturales con especias. Por ejemplo, el pimentón o la cayena le darán un tono naranja al jabón. El azafrán o la cúrcuma, un color amarillo. Clorofila para el verde o canela o cacao para hacerlo de color marrón, entre otros. A partir de aquí, puedes adornarlos con lazos o decorarlos como prefieras para regalar o para tener en casa.

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