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Un refugio bioclimático contra el frío y el calor

20, julio | Cultivo Ecológico y Sostenibilidad - Un poco de Historia | Sin comentarios
Un refugio bioclimático contra el frío y el calor

Ahora que han llegado las altas temperaturas, podemos preguntarnos: ¿de qué sistema dispone San Agustín contra los rigores climáticos de las estaciones? Como ya mencionamos en un post anterior, la Finca San Agustín, antigua Masía del siglo XVIII, fue rehabilitada en su totalidad bajo criterios bioclimáticos. ¿Qué significa esto? La denominada arquitectura bioclimática se basa en el diseño o proyección de viviendas y edificios basándose en los materiales y recursos disponibles en el entorno, y tomando en cuenta la temperatura y climatología del lugar donde se encuentran (lluvias, viento, tipo de vegetación...), con el objetivo de reducir todo lo posible el impacto ambiental generado, y a la vez intentando disminuir el gasto de energía utilizado en la casa.

Unido a este tipo de arquitectura se encuentra la construcción ecológica, que se basa en procesos de construcción responsables con el medioambiente, y también para que adquiera ventajas en este campo durante toda la vida útil del edificio. En este caso, tanto la construcción como la rehabilitación han respetado este proceso.

Pero el gran mérito se debe a los constructores originales. Y es que la arquitectura bioclimática no es algo novedoso. Ha durado siglos, practicándose en épocas en las que no existían los aires acondicionados o la calefacción, para proteger las casas y a sus ocupantes de las inclemencias del tiempo. En concreto, las casas rurales en muchas partes del mundo han sabido adaptar las particularidades de cada estación y zona (con soluciones útiles y sencillas que han servido de lección a los profesionales de hoy). Por ejemplo, como se ha comentado anteriormente en el blog, la planta baja en este tipo de construcciones rurales servía de lugar de trabajo y establo, donde se guardaba a los animales, mientras que el piso superior se dejaba como vivienda. Así, en invierno el calor desprendido por el estiércol de los animales, la paja y otros compuestos naturales hacía de calefactor para la planta superior.

En San Agustín se han respetado estos principios, y la rehabilitación bajo criterios bioclimáticos ha contribuido a la sostenibilidad de la Finca y al gran ahorro de energía que eso conlleva, reduciendo así la huella ecológica que pudiera producir la Masía, lo que es más rentable y conveniente a largo plazo. Ha ayudado a controlar los niveles de CO2 emitidos por la vivienda y permite un mayor confort térmico (con un sistema termodinámico más eficiente). Por algo la Finca es un emplazamiento único de gran valor ecológico e importancia ecoturística, y la primera en la Comunidad Valenciana que ha obtenido el  SELLO DE TURISMO ECOLÓGICO y la acreditación de la UNESCO STARLIGHT.

Sin embargo, la importancia de la adecuación bioclimática se ha ido perdiendo. La sociedad actual ha confiado en la tecnología para adaptar sus hogares. ¿Por qué? Por cuestiones, entre otras cosas, como el cada vez mayor deseo de ahorro de dinero por parte de los inversores, los compradores a los que ha dejado de importar el concepto bioclimático y su significancia, y la pérdida de esa enseñanza también entre las escuelas de arquitectura, donde se ha olvidado su valor en favor de otros factores.

En contraposición, San Agustín destaca por recuperar estos antiguos valores ecológicos y su importancia. En concreto, la rehabilitación de la Finca contó con materiales de construcción propios de la arquitectura tradicional de la zona. Se eliminó la cubrición de fibrocemento existente en algunas partes y se han respetado los materiales originales: madera, piedra, teja y ladrillo son los principales. Los colores claros con los que se pintaron las paredes contribuyen también a mejorar la refrigeración de la vivienda. El control de soleamiento en el exterior se introduce también con elementos como pérgolas, toldos... y sobre todo con soluciones naturales como pantallas de vegetación o un arbolado de hoja caduca alrededor de la edificación, cuyo follaje frena la incidencia de los rayos solares en verano y permite su paso en invierno.

El aislamiento térmico, por su parte, se ha conseguido mediante productos naturales no derivados del petróleo como paneles de celulosa reciclada, placas/rollo de fibra de lino, corcho natural, etc. Como suplemento a estas medidas de aislamiento, se ha instalado, además, una caldera de biomasa que funciona con pellets de madera, de forma respetuosa con el medio ambiente. Para el verano, está todo dispuesto. Los termostatos que posee cada estancia proporcionan el control eficiente de la temperatura, dentro de unos márgenes de consumo energético razonables (no inferior a 22 grados).

El mantenimiento del sistema y los equipos es continuado. Los profesionales contratados revisan las conducciones y el sistema general, evitando así fugas, roturas o deterioros que puedan causar pérdida de eficiencia en dicho sistema. También se cambian con frecuencia los filtros de los sistemas de ventilación y aire acondicionado para impedir la acumulación de humedad, la proliferación de hongos, y la pérdida de eficacia del sistema en general.

Así, en San Agustín hemos aprendido que, a veces, para conseguir lo que queremos, no hace falta empezar todo de cero, sino mantener lo que ya estaba, mejorarlo y darle la mayor calidad posible.

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